viernes, 23 de abril de 2010

9 razones para usar papel y lápiz




El lápiz es la herramienta de productividad más útil que conozco. Aunque cada vez usamos más los dispositivos electrónicos como el móvil, el PDA o el ordenador para nuestro trabajo, muchas veces un simple lápiz y una hoja de papel es más rápido y más versátil. Si realmente quieres mejorar la productividad personal: ¡usa un lápiz!

9 razones para usar un lápiz

1. Un lápiz es más rápido
Tú mismo puedes verificarlo fácilmente: compara el tiempo que necesitas para apuntar una tarea en tu bloc de notas con el tiempo para hacer lo mismo en un PDA o un móvil: abrir el dispositivo, buscar la aplicación para tus notas o tareas, esperar hasta que se carga la aplicación, abrir una tarea nueva, teclear el texto…

2. Un lápiz es más barato
Hemos gastado al menos cientos o incluso miles de euros en nuestros gadgets, sus programas y las suscripciones de conexión, pero casi todas las tareas que hacemos en los dispositivos electrónicos también las podemos hacer con un lápiz de menos de un euro. ¿Realmente vale la pena gastar tanto? Tampoco es necesario asegurar un lápiz.

3. Un lápiz siempre está disponible
Software en la nube es fantástico, pero solo funciona si tienes conexión a internet. Ya sé que tienes un iPhone y por tanto siempre tienes acceso, pero ¿cuanto pagas por esto? El lápiz siempre está disponible, y si lo olvidas es fácil de encontrar un sustituto.

4.Un lápiz siempre está cargado
¿Alguna vez has tenido que cargar la batería de un lápiz?

5. No hay que aprender a usar un lápiz
He probado muchísimas aplicaciones para gestionar tareas, y cada aplicación requiere al menos media hora para conocer sus funcionalidades. Aprendiste cómo funciona el lápiz cuando tenías dos años, así que no pierdas el tiempo ya invertido.

6. Un lápiz estimula el pensamiento creativo
Un lápiz es la herramienta perfecta para hacer una lluvia de ideas en una hoja grande. Usar el lápiz cada día fomenta el pensamiento creativo y construye tu jardín de ideas.

7. No hay que actualizar un lápiz
Nunca habrá una versión 2.0, porque ya es una herramienta perfecta. Aunque sí existe una versión 1.1 con una goma para borrar.

8. Un lápiz te permite salir de la pantalla
¿Cuantas horas trabajas delante de la pantalla del ordenador? Si haces al menos una parte del trabajo con un lápiz tienes la posibilidad de salir de la pantalla y cambiar de posición. Un lápiz es bueno para tus ojos y para la salud.

9. El lápiz es tecnología probada
Los romanos y los árabes construyeron imperios enormes sin usar ordenadores ni iPhone y Beethoven solo tenía un lápiz para componer sus obras maestras. El lápiz ha probado su valor ya hace mucho tiempo.

Los beneficios de software
Obviamente el lápiz no es la solución para todo; hay situaciones en que es mejor usar una aplicación especializada. Yo, por ejemplo, uso papel para recopilar mis ideas, pero mantengo mi calendario en iCal y mis tareas en OmniFocus. Es importante conocer los pros y los contras del papel y del software para elegir el medio adecuado para cada situación. En general los beneficios de software son:

1. Editar
Para cosas que cambian mucho es mejor gestionarlas en una aplicación. Si en tu calendario tienes más citas tachadas que citas de verdad es hora de cambiar la herramienta.

2. Colaboración
Si tus compañeros de trabajo no se encuentran en la misma sala, el papel pierde mucha de su eficacia.

¿Cuándo usas un lápiz y cuándo es mejor utilizar software?



Por Jeroen Sangers el 20 de Abril 2010

UN GOL POR LA EDUCACIÓN


La campaña 1 GOL, es una iniciativa de la Campaña Mundial por la Educación (CME), respaldada por el mundo futbolístico y el equipo directivo de la FIFA.

la campaña 1 GOL POR LA EDUCACIÓN, se propone comprometer a los líderes mundiales, junto a futbolistas y personas aficionadas de todo el mundo, a que unan esfuerzos para lograr un impulso definitivo en la consecución de la “Educación para todos y todas”, con ocasión de la Copa del Mundo de la FIFA de 2010.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Ni uno menos

Película dirigida por Zhang Yimou, en la que se describe la situación de postergación en la que se encuentra la educación rural

martes, 12 de mayo de 2009

Capacitación a docentes de EBR

El PRONAFCAP en el año 2009

Discriminación en la escuela

Visibilizar lo que oculta la cultura escolar

El Colegio del barrio donde nací

La Escuelita

domingo, 26 de abril de 2009

Falleció Sixto Palavecino


Sixto Palavecino,
Un hombre que enseñó a sus paisanos de santiago del Estero a amar y preservar el quechua, como lengua ancestral.




Murió don Sixto Palavecino, poeta, cantante y, sobre todo, "violinisto"

Salavina. Tenía una manera de decirlo, don Sixto, que hacía que ese nombre sonara especial. Allí, en el sur de Santiago del Estero, pegadito a Atamisqui, había nacido, el 28 de marzo de 1915, en una casa del paraje de Barrancas. "Una población mínima, ranchos. Monte". Así describía su lugar. El primero en el que vivió. Zona de músicos. Desde su abuelo, el Tata Martín, guitarrero, que llegó a los 120, hasta sus hermanos, que tocaban el violín y la guitarra. Padre no había. Y la escuela llegaba a tercero. Tampoco había más. Y en esa tierra que destilaba melodías, un mandato que Sixto no respetó. "No te voy a permitir que aprendas a tocar música. Mañana serás un borracho". La voz de su madre, Petronila, retumbaba en su cabeza, mientras escondido, de rodillas, bajo una frazada, probaba y probaba. Eso sí, "suavecito". Hasta que lo descubrieron. "Qué sabés vos?", lo desafiaron. Y entonces tocó. "Y desde ese día me permitieron", contaba el hombre, muchos años después. Desde entonces, el violín sería su compañero de ruta más fiel. Aunque durante 54 años compartió esa exclusividad con Argelia del Carmen. "Parte de mi vida, Argelia, fiel compañera, mi amada", le cantaba en su adiós, cuando su esposa acudía al "reclamo de Dios".

Alternaba su oficio de músico, en los rezabailes, en las fiestas, con su bolichito, que creció a almacén de ramos generales. Un conjunto primero, otro después. Mientras el hombre se internaba en el monte y se acostaba, ponía su guitarra sobre su pecho, y esperaba que el duende (o el diablo) apareciera. "Se decía que había que hacer eso para aprender música", contaba Sixto en alguna entrevista de 1975, cuando Buenos Aires ya era parte de su vida.

Hubo una peluquería, que heredó de Faustino, su hermano mayor. Y que mantuvo mientras más y más la música se metía en su vida. O al revés. También una pizzería, en Villa Ballester, que apenas resistió seis meses, por los primeros '60. Y hubo que ponerse a tocar. "Entre el 65 y el 69 empezamos a grabar", recordaba, don Sixto. "Tres dobles". Pero las chicas, sus chicas, dejaron de cantar y hubo un momento de silencio. O casi. Porque la peluquería era sala de ensayo, centro cultural. Y, también, un espacio en el que el quechua era reivindicado y arrancado de la vergüenza. "Mucha gente pensaba que era algo atrasado. Yo les decía que no me interesaba que no lo tuvieran en cuenta, que mi vida era mi familia, mi idioma, la música y el canto", confesaría unos años atrás, cuando ya el violín había dejado de sonar. Nacían los '80. León Gieco construía "De Ushuaia a La Quiaca", y en ese trabajo de mapeo musical, el rockero lo buscó hasta encontrarlo. Y Don Sixto entró en la Capital de su mano, con el quechua como bandera.

Era músico, pero también transmisor de una cultura, de una cosmovisión que no restaba. Aparecía en los escenarios y el aplauso lo envolvía. Como años más tarde el olvido. Cumplió sus 94 y los festejó junto a sus hijos y sus más de 20 nietos y bisnietos, en su casa del barrio Almirante Brown, en el acceso norte de la capital santiagueña. Poco tiempo atrás, sus colegas lo homenajearon en el Festival de la Chacarera, en La Banda. Y hubo aplausos. Como antes.
http://www.clarin.com/diario/2009/04/25/um/m-01905589.htm